el mafioso había tenido que darle una muy mala noticia a su esposa, pero prefería ser él mismo quien le dijera lo que había pasado con respecto a su afección, a que un desconocido lo hiciera aunque fuera un profesional de la salud, la veía llorar amargamente, era seguro que no se esperaba lo que le estaba explicando que le pasó, pero era necesario que lo supiera, ya que se trataba de su cuerpo
— Nathaniel, ¿no había otra opción? ¿por qué permitiste que me dejaran sin nada? me han dejado vacía,