En la mansión Castrioli, Nathan había salido a dar una vuelta para tomar aire, Eleanor no había salido de la habitación, su hijo tampoco, necesitaba calmarse, entendía que no había hecho bien en hablarle así a su mujer, se le había pasado la mano, y conociendo a Eleanor, sabía que no se lo iba a pasar por alto
Eleanor escuchó el auto de su esposo salir de casa, él nunca iba solo, eso quería decir que los guardaespaldas estaban con él, ella no lo dudó por un momento, tomó los pasaportes y visas