El ambiente estaba tenso, las miradas acusatorias estaban sobre el joven mafioso, Vanessa abrazó a Eleanor para darle su apoyo, la joven esposa en verdad estaba mal, de otra manera no habría hecho lo que hizo, huir de Nathan con su hijo le pareció que era la mejor solución, no podía quedarse a esperar que su esposo la matara, ¿cierto?
— Nathan, acompáñame al despacho — se escuchó la voz de Nathanael Castrioli, seca y molesta
El hijo asintió y en silencio lo siguió al amplio despacho de la casa