Horas más tarde
Ya es de noche cuando finalmente escucho que alguien entra a la casa. Admito que me ha costado un mundo no llamarla, enviarle un mensaje de texto, o ir a buscarla. Me desesperaba no saber nada de ella, y mucho más después de hablar con mi abogado y enterarme que no se ha quedado ni con un centavo mío después de firmar la sentencia de divorcio.
Nunca se me paso por la cabeza que ella estuviera conmigo por dinero, lo nuestro fue claro desde un principio, de eso no tengo dudas. Sin