Miro el papel donde anoto esas reglas de convivencia que se ha inventado y no puedo entender en qué momento sucedido todo esto. Haizea volteo mi mundo patas arribas y no tengo manera de defenderme de lo que ella causa en mí. Ahora, por si fuera poco, hay una guerra entre los dos y un bebé de por medio que todavía me cuesta creer que sea una realidad.
“No entrar a los cuartos sin permiso” leo en voz alta y niego con mi cabeza sin dejar de pensar en que antes no podíamos ni siquiera soltarnos, y