Donatella se encuentra en su despacho privado. La luz suave de la lámpara sobre su escritorio proyecta sombras en las paredes mientras revisa algunos documentos financieros. La calma de la tarde es interrumpida cuando Juliet entra en la habitación con una carpeta en la mano, la expresión en su rostro es seria, como si llevara consigo algo de gran importancia.
—Señora Donatella, he recibido esto hace una media hora —dice Juliet, con un tono profesional pero cargado de tensión—. Creo que lo mejor