Después de dos largas horas de espera, sentados en la barra del bar, Thalia siente que el tiempo se ha detenido, pero su mente no deja de moverse. Cada minuto que pasa lo siente como una eternidad, y aunque el lugar está lleno de personas, conversaciones y una agradable música de fondo, todo parece desvanecerse en un eco lejano que no puede alcanzar su atención. Sus ojos vuelven una y otra vez a recorrer el camino hacia la entrada del bar, esperando ver la figura que ha estado alimentando su men
Liseth Torrealba
Llegamos a la etapa final de este mini arco, gracias a todos los que han llegado a este punto.