La mansión estaba llena de una inusual energía durante todo ese día, muy diferente a la tranquilidad y el orden frío que solía caracterizarla. En la sala principal, los muebles han sido empujados hacia las esquinas para dar espacio a una actividad caótica, pero de carácter entrañable. Alessandro, con su camisa de vestir ahora manchada de pintura, se sienta en el suelo junto a Thiago, que parece más un pequeño lienzo cubierto de colores que un niño pintando.
El proyecto del día: un cartel de bien