Cuando el avión aterrizó después de varias horas de vuelo, bajamos las escaleras acercándonos a una limusina que había aparcada en la misma pista de aterrizaje y al lado del avión, cuando ya estábamos donde el vehículo estaba aparcado, mi padrino me presentó al chofer antes de subirnos los dos a la limusina sentandonos los dos en los asientos de cuero negro. No sé cuánto tiempo tardamos ni cuantos kilómetros hicimos, ya que me quede mirando por la ventanilla del vehículo el paisaje, todo era pr