Tan pronto como esas palabras salen de la boca del doctor Hoddans, el silencio comienza a convertirse en un murmullo que va subiendo poco a poco hasta adueñarse de cada rincón de la sala.
Mientras el desagrado comienza a asentarse en el interior de la mayoría de los presentes, por su parte, Kirsteen puede sentir como el aire comienza a abandonar sus pulmones.
Esta vez sentadas detrás de ella, al otro lado de la barda de separación, Siena, Helena e incluso Skye, permanecen inmóviles mientras luch