EMMA.
Viernes.
El día llegó como un relámpago y por la mañana pasé por el lugar de recepción que Mia había alquilado para el evento.
Eran unos 50 invitados, y me gustó mucho la decoración y el sitio con luces entre las telas blancas, ya que hacían juego con la temporada de diciembre.
—¿Te gusta? —me giré hacia Mia que me preguntó y asentí.
—Sí… el lugar es bonito, e incluso imagino que de noche será más hermoso.
—Sí… —ella sonrió—. ¿Cómo te has sentido?
Le dije a Mia que había ido al médico por