EMMA.
—Pareces un poco perdida… ¿Estás cansada? —parpadeé rápidamente negando y luego miré a William observándome detenidamente.
Estábamos en la oficina de Noah, hacía hace unas horas que habíamos terminado con el trabajo, y el señor Miller había propuesto una celebración para el cierre del negocio, con todos los empleados que estuvieron dentro y la gente de William también.
Sin embargo, yo me sentía perdida, y no veía la hora de que pudiera salir de aquí corriendo y comprarme una cinta de emba