EMMA.
Cada uno de los invitados se dio la vuelta, mientras sentía el sudor frío en mi nuca. Y en cuanto vi a William levantarse rápidamente a mi preocupado, supe que debía frenarlo antes de que se me acercara mucho.
—Emma… —mi intentó fue en vano cuando quité la mirada y la llevé a William para negar.
—Estoy bien… —pero era mentira.
Literalmente me temblaba el alma y traté de esquivar a William cuando sentí su mano en mi espalda.
—No pareces estar bien… ven, siéntate conmigo…
La gente trató de