EMMA.
El día del juicio había llegado. Era lunes por la mañana cuando entré a un despacho, y encontré a Jhon junto a su abogado, mientras yo me acercaba con el hombre que Noah había contratado para mi defensa.
La situación no era como las películas, gente mirando y un estrado. Aquí solo había una pequeña oficina, un juez detrás de un escritorio, mientras que los cuatro nos sentamos frente a él, y los abogados iban pasándole los papeles correspondientes antes de iniciar nuestra primera sesión.
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