EMMA.
Al día siguiente, cuando restregué mis ojos y me senté en esta amplia cama, solo pude ver la habitación iluminada, y el otro lado vacío.
Tomé el aire recordando la noche anterior, y como había cerrado mis ojos después de escuchar esa oración. Lo más sorprendente de todo es que había sentido a Noah por la madrugada llegar a tocarme hasta terminar teniendo sexo, pero a diferencia de otras veces, no había esta ansiedad y prisa en él.
Tomé mi cuello para apretarlo y me levanté esperando encon