EMMA.
Había escuchado a las personas decir que en algunos momentos todo su alrededor desaparecía por un instante y todo su ser se concentraba en un evento preciso.
Esto es lo que me pasaba cuando Noah estaba a la vista, y cuando su boca, succionó mi lengua como si estuviese reclamándome alguna cosa. No pude evitar hacer un sonido que murió en su garganta, para indicarle que me estaba doliendo.
De inmediato me soltó y luego con su pulgar me limpió los labios.
—Hermosa… mucho… —sonreí para él y