AVA
Había una regla no escrita que me había impuesto a mí misma desde el primer día en Dame Industries.
No quedarse sola con Adrian más tiempo del necesario. Mantener las conversaciones profesionales y breves. No leer nada en los silencios. No analizar el tono de su voz cuando decía mi nombre. No pensar en el almuerzo que había dejado en mi escritorio ayer sin decir casi nada, como si fuera la cosa más normal del mundo.
Iba muy bien con todas esas reglas.
Todas excepto la última.
Porque seguía p