El mundo a nuestro alrededor desapareció, solo existíamos él y yo sin importar que el puto mundo ardiera por lo que estábamos haciendo. Pensé; Si tenerte conmigo significa ver el mundo arder, entonces sin vacilar seré la mano que sostenga la antorcha. Me aferré a su camisa tratando de sostenerme
mientras el beso se volvía más profundo y apasionado. Cada segundo que pasaba mi deseo por él crecía, estaba llorando y no con los ojos. En medio del beso un par de lágrimas se me escaparon; sentí que