Tres meses después…
El bullicio de Nueva York en diciembre tenía un encanto especial. Las luces navideñas iluminaban las calles y el aire frío traía una sensación que me encantaba. Incluso los recuerdos de personas importantes que ya no estaban conmigo. A veces escuchaba de mamá cuando hablaba con mi tía que a Luca le estaba llendo de maravilla. Eso me daba mucho gusto.
Estaba en la terraza disfrutando del aire frío cuando sonó mi móvil. Apenas vi el nombre en la pantalla, quise aventarlo. Sí,