La conversación fluyó fácilmente. Yo empecé a sentirme más tranquila. De vez en cuando sentía la mirada de Alan, más intensa de lo normal, era incapaz de descifrarla. Cada vez que nuestros ojos se encontraban, parecía como si quisiera decirme algo más, algo profundo y significativo que iba más allá de las palabras. Era una mirada intensa que me erizaba cada célula. Todo transcurrió con normalidad, Giovanni estaba interesado en discutir los detalles del proyecto, pero también se mostró genuina