Él asintió débilmente cerrando los ojos de nuevo. Me quedé a su lado, vigilándolo, asegurándome de que estuviera cómodo y esperando que la fiebre bajara. Mientras lo observaba dormir, sentí tantas cosas que no quería nombrar en voz alta.
Toqué su frente para revisar su temperatura. Él, en medio de su delirio, agarró mi mano y la llevó hasta su pecho apretándola con fuerza. En ese momento olvidé respirar. Preferí pensar que tal vez estaba pensando en Vanessa; tenía que tratar de mantener esa ba