Me acerqué a mi familia tratando de ignorar la belleza del Mr Sexy, cómo ignorarlo si se veía tan guapo, su colonia inundaba mis fosas nasales, estaba demasiado cerca.
—Cuñada, felicidades.
Me abrazó, cerré los ojos y repetí; no pasa nada. El diablo de mi hombro izquierdo gritó; Mientes.
Me miró a los ojos y sentí que todo se sacudió, lo tenía demasiado cerca. Sacó una cajita de terciopelo y me la entregó.
»No sabía que regalarte, espero que te guste.
Respiré muy despacio conteniendo mis ner