Disfruté del cóctel con pequeños tragos, me perdí en algún lugar de mis pensamientos hasta que escuché muy cerca de mí.
—Se nota que tu novio te quiere mucho.
Lo miré, primero me perdí en esos ojos, luego mi gesto de confusión lo decía todo, él se dio cuenta y agregó.
»El chico que vino por ti la otra noche.
Solté una risita y llevé la copa a mis labios.
—Él no es mi novio, es mi mejor amigo.
Josh se encogió de hombros.
—¿Y eso qué? ¿Acaso los amigos no se enamoran?
No supe qué responder. A