Capítulo 45

Su amigo lo invitó a un centro de conferencias y convenciones de contadores para presentarle al dueño de la empresa que le había mencionado. La convención era en Nueva Jersey, ese lugar que le traía recuerdos tan tristes. En ese lugar su amigo saludó a un amigo de él que estaba en compañía de una chica, su sonrisa era tan grande que hasta daban ganas de contagiarse de ella. Alan estrechó su mano.

—Mucho gusto, me llamo Vanessa.

Algo en esa chica le producía curiosidad, tal vez era esa sonrisa
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