22 de mayo de 2011
El crepúsculo se hizo más espeso a medida que pasaban los minutos. Los callejones se estaban volviendo oscuros. Con los ojos nublados, la visión borrosa, a Lily le costaba saber dónde estaba.
Con miedo en el estómago, incapaz de controlar sus sollozos, Lily sintió que el coche se detenía.
Volvió la cabeza temblorosa hacia el conductor y se puso el vestido arrugado.
Atrapado en la oscuridad, el hombre se desabrochó el cinturón y se volvió hacia ella.
A la claridad luz de las f