- ¿Seguro que no arriesgas nada?
Lily puso su teléfono en el borde del fregadero para poner sus últimos alfileres en su moño trenzado.
- No, al menos no lo creo.
- Mira, no estoy seguro de tener...
- ¿Sandrine? Ella interrumpió, apoyando las manos en el borde del fregadero. Ya es demasiado tarde, y me gustaría señalarles que fuiste tú quien sugirió que fuera en busca de un buen artículo para tener la posibilidad de abrir mi blog, ¿recuerdas?
Sandrine suspira por el altavoz.
- Sí, pero estás en