¿- Te pido perdón? Preguntó Vladímir después de unos minutos de silencio.
Naturalmente, su enfoque parecía completamente surrealista, ya que Raphaël había estado viviendo solo durante años, sin un alma viviente en su hogar, que consideraba su único lugar de paz.
- Está débil, delgada, perdida y herida... Creo que soy el único que puede ayudarla.
¿- Tú? ¿El lobo solitario? ¿El hombre que gruñe cada vez que un humano te habla? ¿Estás hablando de este hombre? Declaró Vladímir cada vez más incréd