Mundo ficciónIniciar sesiónZola estaba radiante de felicidad, y fue con una sonrisa fija en los labios que se preparó, vistiéndose con el hermoso abrigo de invierno que él le había regalado esa mañana.
Su cuerpo era ligero, la cicatriz en su espalda ya no parecía ser una desventaja, sino una prueba de que gracias a Raphaël, Zola ya no tenía miedo de mirarse en el espejo. Con chispas en los ojos, se sacó la boina por la cabeza y se puso las botas altas.







