Jabbar estaba de mal humor y ni siquiera lo ocultó. Desde su regreso al palacio, lo había habitado una rabia que nunca lo abandonó. Por qué? ¡Porque Maisie Braxton lo había apartado! Y él era el único culpable de esta historia. ¿Cómo podía haberse comportado así? ¿Cómo podía insinuar tales cosas sobre ella?
Él la había lastimado, la había humillado con sus estúpidas suposiciones. Por primera vez en su vida, Jabbar no quería perder a una esposa.
La sola idea de imaginarlo en los brazos de otro h