Maisie se secó una última lágrima de ira de la mejilla y se acurrucó, cerrando los ojos.
¡Estúpido! Se reprendió a sí misma, sollozando.
Al regresar a Kadar, Maisie había tenido la ilusión de pensar que podía seguir adelante... Pero solo pensaba en él.
Él la había lastimado, pero ella tenía la desagradable sensación de haberlo empujado a decirle esas palabras.
Su corazón latía tan fuerte que llenaba el silencio de su cuarto oscuro. Jabbar le había dado todo lo que una mujer soñaría por primera