Mundo ficciónIniciar sesiónEl salón privado del Four Seasons tenía esa neutralidad estudiada de los espacios diseñados para no ofender a nadie, una paleta de beiges y grises que servía como lienzo en blanco para las fantasías matrimoniales de mujeres que podían permitirse el lujo de convertir sus sueños en contratos vinculantes. Las ventanas ofrecían una vista panorámica de Paseo de la Reforma, esa arteria de cristal y acero que latía con el pulso fr







