Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa sala de juntas de la Torre Garcés ocupaba el piso treinta y dos, un espacio diseñado para intimidar con sus ventanales que convertían la Ciudad de México en un tablero de ajedrez viviente donde los mortales jugaban con fichas que no comprendían del todo. El mobiliario era de esa clase de minimalismo escandinavo que costaba más que el salario anual de una persona promedio: mesa de nogal negro, sillas de cuero italiano, sistema de videoconferencia qu







