Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche caía sobre Polanco como un terciopelo negro tachonado de luces artificiales, transformando las calles en ríos de neón y promesas rotas. Valeria Santibáñez observaba su reflejo en el espejo del baño de su departamento, reconociendo apenas a la mujer que la miraba de vuelta: vestido negro de Stella McCartney que se ajustaba a su cuerpo como una segunda piel, tacones Jimmy Choo que añadían diez centímetros a su estatura y un







