Por ser mi más grande capricho.
Narrador.
Ignacia estaba preocupada, pero, aun así, cuando su padre le indicó que debía irse, no rechistó, puesto que supuso qué se trataba de un amigo de esos que solían buscar a su padre cuándo él todavía tenía dinero. Y cómo Gregorio siempre compartía con esos tipos de personas raras, a ella no le pareció extraño.
—Ina no te parece que esos hombres se ven raro como si no fueran gente decente—. Luisa se quedó intrigada, la forma brusca en la que Tobías se comportó en el momento que agarró