El sabor de sus labios.
Narra Ignacia.
Cuando vi su mirada de desaprobación me sentí tan tonta, me dejé manejar por el agradecimiento tal vez, o quizás no sé qué me conllevó a querer tocar su cabello y saborear sus labios, pues sería muy falso de mi parte decir que no me encanta, su sabor y la manera en la que me besa, cómo todo mi cuerpo se estremece convirtiéndose en una masa blanda bajo su tacto. Todo Matías me gusta y me enciende a un punto que no creí capaz que un hombre me hiciera llegar.
— ¡Oh! perd…
No tu