En la mañana Margaret conversaba con Dante cuando Sophie llego al comedor del jardín
–Hija buenos días. . . te traeré un te con tu desayuno.–Comento la madre al ver el aspecto de su hija
–Buenos días, familia. –Dijo Sophie con seriedad y mirando a su madre exclamo –No te preocupes mama, ya me lo traen.
–Voy a revisar va en la cocina el desayuno, permiso Dante quedas en tu casa, y ya envió tu pedido
–No dormiste bien. . . verdad?–pregunto Dante.–Por qué no pasaste la noche junto a mí. Yo te