Para cuando Sophie vio posarse el helicóptero de Dante, ella dio un paso atrás y sonrió al verlo subir la colina en dirección hacia ella. Estaba guapísimo, vestido con un traje gris claro a medida y el cabello despeinado por el viento provocado por el aparato.
Cuando Dante noto que Sophie estaba esperándolo, una amplia sonrisa asomó a los labios de él. Tal vez era un poco presuntuoso de su parte, pero lo halagaba que ella estuviera impaciente por que llegara. Su figura, esbelta aun curvilínea,