Capítulo 19. La verdad siempre resplandece
Una semana después
Arion yacía en su habitación, con las cortinas cerradas, las luces apagadas y acostado en la cama, a veces viendo hacia el techo y otras se quedaba largo tiempo mirando la fotografía, le pasaba la yema de los dedos a la imagen, mientras su mente, quien sabe si para soportar el dolor o martirizarlo más, se imaginaba que vivía con ellos.
“—Hijo, ven con papá —el pequeño levantaba los brazos, él lo subía a sus hombros y simulaba ser un avión.
Él corría por el jardín riéndose a c