Capítulo 18. La vida sin ellos
Arion no supo cómo salió de allí, los pies le pesaban como si le hubiesen colocado plomo en ellos, las lágrimas brotaron de sus ojos, todo le parecía un mal sueño, algo que le estaba sucediendo a otra persona. Se subió en el auto y lloró de manera amarga.
Hizo su recorrido de regreso a la mansión y con cada kilómetro descontado para llegar allí, sus lágrimas, su dolor, se iba convirtiendo en odio hacia todos, hacia Theo, Leonor, por haber traicionado la confianza de Maya, contra los sirvientes