—Todo porque no pudiste ver más allá de tu patética experiencia —continuó Angela con sarcasmo—. Como te dije, egoísta y superficial. Claro, a la mayoría de los hombres realmente guapos se les mete en el mismo saco. Te crees irresistible solo porque naciste con un cuerpo estupendo y mucho atractivo sexual. ¿Crees que no sé que tu arrogante nariz se molesta porque no me desmayo cada vez que entras en la habitación? ¿O que te irrita profundamente que juegue al póker mejor que tú? Quizás te respeta