Pero antes de que pudiera moverse, ella se abalanzó sobre él y aterrizaron en el suelo, formando una maraña de extremidades. Travis se quedó sin aliento por un segundo, y entonces vio el rostro de Freya sobre el suyo, sintió sus lágrimas salpicar sus mejillas. Y no pudo resistirse a bajar su cabeza para besarla.
Incluso en medio de la incertidumbre, tuvo que tocarla.
El beso fue desesperado, salado y húmedo, y entonces Freya se apartó, respirando con dificultad. Le rodeó la cara con las manos y