Sebastian podía imaginarse fácilmente a Angela en ese tipo de relación. Siempre querría ser la que manda, siempre estar arriba.
La idea de que ella estuviera encima de él le provocaba sensaciones que no había experimentado con tanta intensidad desde su adolescencia. Hizo una mueca y trató de disimular la erección en sus pantalones para aliviar su incomodidad, pero fue inútil. Nada iba a solucionar su problema, nada excepto el contacto físico con Angela.
Al girar hacia la calle donde se encontra