En medio de todo este cambio y confusión, Freya sentía la inmensa alegría de trabajar en la investigación en un entorno donde los coches y motores estaban a un paso.
La magnitud de la fábrica de Travis la había dejado sin aliento. Demostraba lo lejos que había llegado en seis años. Profesionalmente, habría dado lo que fuera por formar parte de este proceso, y ahora supervisaba a un grupo de mecánicos e ingenieros, centrando su experiencia en los avances más emocionantes de la tecnología automot