"No", dijo Freya con fiereza, presa del pánico al pensar en analizar lo sucedido la noche anterior. Volvió a mirar a Daniel, que seguía jugando felizmente con el juguete, y luego a Travis. "No hay nada que discutir".
"Sí, lo hay, Freya", afirmó, "te guste o no. Esta noche saldremos a cenar".
"Travis..." Pero la interrumpió con una mirada severa.
Freya cerró la boca y se recostó en su asiento, con ganas de rebelarse. Pero en el fondo sabía que Travis tenía razón. Tenían que hablar, pero se asegu