—¡¿Qué?! ¡¿Están juntos?! —Josh miró a Roger con los ojos desorbitados tras recibir la noticia. Ambos se hallaban en la oficina.
—¡Sí! —exclamó él con una sonrisa radiante.
—P-Pero… ¿cuándo pasó esto? Taylor ya ni siquiera trabaja aquí —comentó, sorprendido.
—Lo busqué y le confesé lo que siento. ¿Y sabes qué? Él me corresponde —empezó a dar vueltas en su silla giratoria.
—¿Estás seguro de lo que estás haciendo? —cuestionó con cierto grado de preocupación.
—Para ser honesto, no lo estoy. De