Taylor se había quedado petrificado en la playa y su mente se puso en blanco luego de escuchar la declaración de Roger. Al cabo de unos minutos, caminó hasta el coche y subió en él para marcharse.
Había entrado en un estado de piloto automático hasta que llegó al edificio y subió a su departamento. Después de entrar y cerrar la puerta, apoyó la espalda contra ésta y permaneció quieto, asimilando finalmente lo que había ocurrido.
—Roger… se me confesó… —murmuró, aún sorprendido—. ¿En verdad se