Recostada en su cama, con la mirada en el techo y las extremidades extendidas sobre las sábanas, Taylor se resignaba a sus circunstancias. Había recibido advertencias –o más bien dicho, amenazas– por parte de su propio padre y estaba realmente consternada por aquel suceso. No tenía idea de que Massimo fuese capaz de llegar a esos extremos.
"Si descubro que alguien ajeno a nosotros conoce tu secreto, me encargaré de que no viva para contarlo."
Estaba muy asustada. No quería creer que en verdad