Lo pensó un momento. —De acuerdo —dijo—. Entonces decidiré. Creo que lo mejor es intentar llegar a la carretera, al menos. Colocaré algunas bengalas. —Las levantó—. Y veré si esa camioneta marrón está cerca; y si lo está, veré si puedo hacer algo por el conductor.
Ella sabía que tenía razón en lo que planeaba hacer, aunque ansiaba rogarle que no lo hiciera. —¿No irás muy lejos? —preguntó, sin comprender de dónde venía esa repentina preocupación por él.
—No —respondió—. No iré. Mi principal resp