—Tienes mucho frío —dijo ella en voz baja.
—Ya entraré en calor, no te preocupes —dijo él, restándole importancia a su propio bienestar como si no importara una vez más.
—Ay, por favor. Aquí dentro hace casi tanto frío como fuera —dijo ella.
Tenía frío, y cada vez más. Sentía la nariz como un pequeño bloque de hielo. Se encogió y se arropó mejor con las mantas. Había hecho un poco de frío, incluso esa mañana, así que se había puesto medias de encaje, aunque había estado tentada de no ponérselas