A Edward le ofrecieron una habitación para invitados, ya que después de que Elouise se fuera a dormir la casa quedó en total silencio. La ama de llaves, de quién sinceramente Edward no recordaba el nombre, le dio las buenas noches después de decirle que había ropa de pijama y una toalla en la habitación que se le ofrecía. Sin embargo Edward rechazó todo. Las cosas estaban tensas y su trabajo era cuidar de la cliente.
Prefirió pedir café, comentando que estaría despierto un rato más por algunos